A los 6 años ya tiene el catálogo completo: los coches, los bloques, el peluche, la consola. Aquí van ideas que no compiten con lo que ya está en su cuarto, y una que literalmente no puede tener nadie más.
Hasta los 4 o 5 años cualquier juguete pega, porque casi todo es nuevo. A los 6 cambia: el niño ya tiene gustos propios, ya sabe qué le gusta y qué no, y ya tiene la repisa llena. Ahí es donde los papás se atoran, porque el regalo obvio ya se lo dieron el año pasado.
Lo que sí cambia a esa edad es otra cosa: empieza a importarle que lo vean. Ya no solo quiere el juguete, quiere que reconozcas lo que él hace. Por eso a los 6 pega mucho más un regalo que diga "vi lo que haces y me importa" que uno que diga "toma, otra caja".
Siendo honestos, no todas son nuestras:
Eso es Garabatoy. Le tomas una foto con el celular al dibujo que hizo, y se lo devolvemos vivo: primero como un video de 10 a 20 segundos donde su personaje se mueve (desde $249 MXN, listo en 24 a 48 horas), y si quieres, como una figura impresa en 3D que puede agarrar con las manos (desde $1,200 MXN, envío incluido a todo México).
Un juguete de tienda lo tienen mil niños. Su monstruo lo tiene él y nadie más, porque nadie más lo dibujó.
Puedes ver un caso real completo aquí: el dibujo de un monstruo azul, los dos videos que salieron de él y la figura ya impresa.
Funciona igual en todo ese rango, y por razones distintas. A los 5 el dibujo suele ser un garabato con mucha personalidad, y ver ese garabato moverse es magia pura. A los 7 y 8 ya dibuja con intención, ya tiene personajes recurrentes con nombre y con historia, y ahí el regalo se siente como que alguien tomó en serio su trabajo.
De hecho entre más grande, más consciente está de que su dibujo "solo era un papel". Verlo convertido en algo que existe le cambia esa idea. Si en tu casa hay un niño así, esta otra guía es para ti.
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